miércoles, 31 de octubre de 2018

Apuntes para un libro vivo. Y sin embargo... vamos para atrás

Podemos tener la impresión de que algo se mueve a nivel de instituciones y multinacionales -vaya, los que mandan porque les cedemos ese poder-, en cuanto a la protección del medio ambiente. Parece que tras años y años de hacer oídos sordos a los locos ecologistas, a los científicos, a la evidencia, las mentes preclaras de nuestro planeta se han empezado a dar cuenta de las graves consecuencias que se sufren y se sufrirán por atacar de continuo al lugar que nos sustenta...

Hasta ahí bien; la realidad sabemos que es muy distinta, que los grandes pasos de los grandes acuerdos -esos de los que razonablemente conviene desconfiar siempre- se quedan en pasitos que reciben múltiples zancadillas cuando el árbitro no mira. Y esto es gravísimo.

Pero para complicar más la escena, para casi anular lo poco que se hace, el pueblo soberano parece empeñado últimamente en dar el poder, con todas las de la Ley, además, a individuos ignorantes en lo que se refiere al medio ambiente, de nula capacidad para afrontar los problemas que enfrentamos en este sentido -por no hablar de muchos otros- y meras marionetas de los grandes poderes económicos que, aunque metiendo sus manos en la "transición ecológica", defienden, literalmente, a muerte

domingo, 21 de octubre de 2018

Al hilo de... Ponerse de acuerdo. Nathanael Johnson

Nathanael Johnson, colaborador de la revista sobre medio ambiente Grist y diversas publicaciones norteamericanas, plantea en este artículo publicado en La Marea, en septiembre pasado, el enfrentamiento entre los distintos bandos a la hora de evitar los males mayores del cambio climático, sobre todo entre quienes lo apuestan todo a las energías "renovables" y quienes están dispuestos a cualquier alternativa, como la energía nuclear o la captura de carbono. Y entre ambos, como insistía en mi libro, la convicción de que no hay una sola alternativa y primero de todo está el ahorro y la eficiencia energética -además de no vestir un santo desnudando otro... 

                                 Ponerse de acuerdo

domingo, 14 de octubre de 2018

Apuntes para un libro vivo. El alto precio de ignorar a la naturaleza

Esta semana la tragedia llegaba a Sant Llorenç, en Mallorca, dejando gravísimos costes económicos y humanos e impactando a la opinión pública, que ha dado múltiples muestras de solidaridad.
Entre las escenas impactantes y los datos impresionantes se han colado también las explicaciones sobre la suma de hechos que habían provocado la catástrofe al caer en pocas horas 233 litros de lluvia: la gota fría, el viento del Este muy cálido y húmedo y el aire frío en capas altas de la atmósfera. Algo muy improbable que solamente ocurre cada muchos años... ¿Una desgracia?

Lo que se ha oído poco ha sido la voz del geógrafo Alfredo Ollero, una voz en el desierto a la hora de advertir sobre inundaciones -causas y prevención- y el continuo maltrato al que sometemos a los ríos:
"la cuenca es un torrente que baja hasta Sant Llorenç, muy parecida a la del camping de Biescas, donde tuvimos también aquella desgracia hace 22 años", decía en RNE referido a la cuenca desde la que había descendido el agua. En relación a la ubicación de la zona afectada también era muy claro:

martes, 9 de octubre de 2018

Apuntes para un libro vivo. Menos aves en el cielo

El hecho de que cada vez haya menos pájaros, menos aves en el cielo, en las ramas de los árboles, es evidente al ojo humano y está constatado en cifras como las que sobre el particular aparecían en mi libro.
Si estos "apuntes" buscan una actualización permanente de los datos que ofrecía en mi publicación, en este caso se hace más necesaria aún por las continuas informaciones que demuestran que el declive camina sin frenos.

Gracias a la SEO -la Sociedad Española de Ornitología- podemos estar al día y, a veces, a la hora de una de las más tristes evidencias de lo mal que caminamos, dando pasos, quizás, hacia una primavera silenciosa.

Se puede decir que no dejamos a ningún ser vivo en paz, salvo cuando acabamos con él. 
Por diferentes motivos, y pese a ser una práctica perseguida, son muchas las aves que tras largas travesías no encuentran el lugar del que partieron o pierden sus crías por la destrucción de sus nidos. Buen ejemplo es el aguilucho cenizo, que construye sus nidos en el suelo, en terrenos de cereal.  
La caza no es sólo mortal para las aves directamente sino también mediante la toxicidad de las miles de toneladas de plomo de los cartuchos que queda en el suelo -y también en los humedales- y que puede acabar envenenando -y de hecho lo hace- a cientos de miles de aves.
Si de envenenamiento hablamos no deja de sorprender que el diclofenaco, un medicamento veterinario que a través del ganado entra en el organismo de los buitres y acaba con ellos, se pueda seguir usando, tras la renovación de su autorización, pese a las terribles consecuencias que ha tenido para este animal en otros lugares del mundo.
Todas esas causas de la disminución de aves en nuestro país -cambio del medio agrario, toxicidad, destrucción de nidos- se unen en el caso de la lechuza, "ave del año", lo que no evita que, tras un repunte en 2014 y 2015, haya continuado en picado su declive pese, también, a estar protegida.

Fuente: www.seo.org/

viernes, 5 de octubre de 2018

Al hilo de... El buen vino de Suecia. Boris Matijas

Partiendo del sostenido aumento de viñedos en Suecia -algo que hace unos años planteaba Greenpeace en un vídeo y sonaba a chiste-, Boris Matijas, comunicador que proviene de la antigua Yugoslavia, hace unas acertadas reflexiones sobre dónde estamos en cuanto a clima y en cuanto a una auténtica revolución en nuestras vidas a cuenta de esos cambios.
Es imprescindible asumir que ya no vamos a volver a lo de antes, que lo que hemos desencadenado... va a cambiar demasiadas cosas y que lo único que podemos hacer -y es imprescindible que hagamos- es mitigar los efectos y adaptarnos a las nuevas realidades... Y no empeorarlo más.



domingo, 30 de septiembre de 2018

Apuntes para un libro vivo. No habrá paz ni para los espacios protegidos

Parece que la noticia de una nueva especie invasora dañina que ha venido a quedarse con nosotros difícilmente va a ser algo relevante. Precisamente lo más grave, que cada vez sea más frecuente, lo hace menos noticia... cuando debería ser al contrario.

El nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilus) llegó a nuestra península en 1999, entrando por Portugal, y en este tiempo ha ido extendiéndose por el país vecino y entrando y avanzando en nuestro país.
Mientras en su lugar de origen, Norteamérica, no afecta a las coníferas, sus daños -secar los árboles- son conocidos en países como Japón, Corea o China, donde se ha instalado y puede alcanzar proporciones de epidemia.

El nematodo es un gusano que desde árboles talados o débiles pasa a coníferas sanas a través de un véctor como el coleóptero de la imagen adjunta. 
Sus daños, como casi siempre ocurre con los daños medioambientales, tienen también consecuencias económicas: las medidas a nivel europeo contra la extensión de esta especie invasora pueden bloquear las exportaciones de madera sospechosa -por no hablar de los millones de euros que se están gastando en enfrentar su avance.

Pero en este caso, va más allá porque en España y Portugal está ocupando regiones donde existen espacios protegidos que, lógicamente, no lo son para este nematodo. La Red Natura 2000 ya sufre sus consecuencias que pueden ir más allá de dañar el propio espacio protegido al provocar la desconexión y consiguiente aislamiento entre unas zonas y otras.
Si de por sí es complicadísimo crear este tipo de espacios, mantenerlos al margen de nuestros excesos -incendios, abusos... cambios arbitrarios de leyes- el remate puede ser estas especies invasoras, complicadísimas de eliminar y que, lógicamente, no respetan nuestras restricciones.


más información: aquí y aquí



miércoles, 19 de septiembre de 2018

Al hilo de... El calor que mata. Santiago Sáez

Santiago Sáez es un periodista especializado en cambio global y que escribe, entre otros medios, en La Marea.
Enlazo el artículo "El calor que mata", publicado en ese medio el pasado 14 de septiembre, por incidir en la relación directa entre hechos medioambientales y consecuencias para las personas, en este caso en su salud, en este caso de la manera más grave posible. 


Hidrógeno verde, una revolución que cambia poco

La primera vez que escribí en Raíz y Rama fue en 2020 y lo hice sobre el coche eléctrico, entonces y ahora uno de los baluartes de la tra...