
Pero eso no quiere decir que se vaya a abandonar la producción petrolífera. Quedan muchos años, por ejemplo, para que, según lo previsto, vayan a desaparecer los coches que consumen petróleo -y nadie asegura que no vaya a ser más tarde o que no sigan moviéndose en países pobres, como ocurre con otras prohibiciones que empiezan en los países ricos.

África, cómo no, vuelve a ser el último reducto, junto al, por muchos, celebrado deshielo de los polos. Parques naturales de la R. D. del Congo -inacabable lugar de recursos y sufrimiento- o de Uganda, son los próximos.
El petróleo morirá matando aunque, también tenemos que saberlo, no se acabará nunca: quedará muchísimo, inalcanzable o inviable energética o económicamente, pero nadie que pueda sacarle provecho va a dejar tanto oro -aunque sea negro- bajo el suelo, nos cueste lo que nos cueste.
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